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Agro-Ayuda

martes, 15 de abril de 2008

Las necesidades de las raíces

En la Naturaleza no existen plantas en contenedores (como tampoco hay plantas de interior - todas las plantas son de exterior). Cuando colocamos una planta en un contenedor ( o en un interior) estamos creando unas condiciones artificiales y deberemos, también artificialmente, compensar las deficiencias que la planta pueda encontrar.

Debido a la limitación de espacio hay que gestionar mejor el riego. La fertilización es más crítica, pues fácilmente se pasa de la carencia por lixiviación (lavado de la tierra) al exceso de sales. El substrato tiende a empaquetarse o compactarse, reduciendo la aireación de las raíces. Los contenedores se calientan hasta límites perjudiciales cuando están al sol y se congelan fácilmente en invierno. En pocas palabras: la planta está prisionera y no tiene acceso a recursos alternativos.
Existen diferentes palabras para definir el medio en el que se encuentran las raíces de una planta. Aquí usaremos la palabra "suelo" cuando el crecimiento de las raíces no se encuentre limitado en el espacio y emplearemos la palabra "substrato" en los casos de cultivo en contenedores (tiestos, macetas, jardineras, etc.), cuando las raíces crecen en un espacio limitado.

Una definición más técnica y exacta de contenedor se refiere a la limitación en altura y a que la parte inferior del contenedor se encuentre a presión atmosférica.

El propósito de este trabajo es el estudio del entorno de las raíces. Los substratos y su comportamiento, el papel del agua, los fertilizantes y todo aquello que afecta a la parte que no se ve en una planta. Se enfoca principalmente al cultivo en contenedores. Sin embargo, muchos de los temas tratados aquí son extrapolables a los cultivos en suelo libre.

Estas notas no incluyen el hidrocultivo o cultivo hidropónico.

Necesidades de las raíces

Todos los tratados coinciden en estas necesidades básicas de las raíces:

Respiración
Absorción de agua
Absorción de nutrientes
Soporte

Las funciones de respiración y de absorción de agua constituyen el binomio más importante, viniendo determinado por el substrato y por nuestro modo de regar.
Éstos parecen ser puntos muy sencillos, sin embargo, en la práctica, su deficiente adecuación es responsable de la mayor parte (>90% ?) de los fracasos de los cultivos en contenedor.

La persona de la manguera decide el éxito de los cultivos.

En general, la aportación de nutrientes, aunque importante, no suele ser tan crítica, debido a las amplias tolerancias de las plantas y a la capacidad de intercambio iónico de los substratos.

La función de soporte no será tratada, ya que la observación directa y el sentido común serán nuestros mejores aliados. Vale la pena, sin embargo, recordar que un árbol establecido en el suelo desde años puede ser derribado por una tormenta que combine lluvias (reblandecen la tierra) y viento. No debemos olvidar este detalle cuando plantemos un árbol. De una parte, deberemos proporcionarle un soporte adicional durante varios años. De la otra, deberemos controlar, mediante podas, un crecimiento demasiado rápido de su copa hasta que el sistema radicular se encuentre totalmente establecido.

Aquí cabría añadir que los cuatro puntos mencionados antes:

Respiración
Absorción de agua
Absorción de nutrientes
Soporte

representan lo que las raíces necesitan. Pero no hemos mencionado lo que NO necesitan. Además de cualquier procedimiento que origine deficiencias relacionadas con estos puntos existen otros muchos factores, como por ejemplo temperaturas extremas u hongos del suelo que pueden afectar estos seres vivos que son las plantas.

Componentes y formulación de substratos

La tradición nos propone una serie de mezclas "mágicas" para garantizar el éxito en nuestros cultivos. Cada maestrillo tiene su librillo.

Aún sin desdeñar la experiencia de los antiguos, debemos hacer un esfuerzo por comprender la investigación de los últimos años. Gracias a la Ciencia, ahora quedan claros dos puntos muy importantes:

Lo que vale en unos casos puede no valer en otros. No hay "fórmulas mágicas".

A las plantas no les importa que el substrato tenga tal o cual componente. Lo que les importa es lo que el substrato sea capaz de proporcionarles.

No existe un cambio en la forma de tratar las plantas - las plantas siguen siendo las mismas. Debe existir un cambio en nuestra actitud, en nuestro modo de comprender las necesidades de las plantas.

Nuestra antigua línea de pensamiento centrada en ingredientes y componentes de substrato deberá derivar la atención a parámetros y propiedades.

Únicamente de esta manera entenderemos por qué una vieja "fórmula mágica" no nos funciona o ya no nos sorprenderemos al ver una planta creciendo espléndidamente en un substrato que nos pudiera parecer inverosímil.

Insistimos en el valor de la tradición y la experiencia obtenidos a lo largo de siglos de "prueba y error" y en la necesidad de experimentar a pequeña escala antes de aplicar cambios en el modo de hacer. Existen demasiados fracasos por la aplicación ciega de los conocimientos teóricos a causa de que, en primer lugar, éstos nunca se poseen en su totalidad y, en segundo lugar, existen demasiadas variables, como el tipo de planta, el clima, la clase de agua, las propiedades no uniformes de los substratos, por poner unos pocos ejemplos. Sin embargo, el estudio teórico, aplicado con buen juicio, nos evitará dar palos de ciego.

También deberemos ir cambiando nuestra actitud hacia los nuevos componentes que se nos propondrán en el futuro, paralelamente al progreso de nuestros Ayuntamientos y de las industrias auxiliares de compostación. Aunque el compost ofrecido actualmente sea, en algunos casos, deficiente o incluso tóxico, esta situación no permanecerá inalterable debido a la necesidad imperiosa de procesar los residuos dándoles una aplicación útil.