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Agro-Ayuda

martes, 15 de abril de 2008

Los abonos

Los abonos

Abonar contribuye al aumento de la fertilidad del suelo. Hay dos clases de abonos:

Orgánicos (estiércol, etc.)
Inorgánicos (químicos)


La mayor eficacia se consigue usando las dos clases de abonos. Los abonos químicos son fáciles de usar y tienen una eficacia elevada. Los orgánicos llevan algunos nutrientes y favorecen la formación de humus que facilita el intercambio catiónico. Podemos pensar en que "cargamos" la materia orgánica con abonos inorgánicos.

De otra parte, los abonos inorgánicos, más que los orgánicos, presentan el problema de aumentar la concentración de sales solubles en el suelo o substrato. La mejor forma de conocer esta concentración es efectuar una medida de la conductividad eléctrica, que aumenta proporcionalmente a la concentración de sales en el agua. En general se miden a un mismo tiempo el pH y la conductividad eléctrica (CE) por lo que este tema se trata con más detalle en pH del substrato y calidad del agua y en Concentración de sales en el substrato.

Abonos (y enmiendas) orgánicos

El mejor momento para incorporarlos al terreno es antes del invierno, con un arado. También pueden aplicarse, con menos éxito, enseguida después de las heladas, junto con abonos químicos de liberación lenta y una cava ligera. Los abonos orgánicos más frecuentes son:

Estiércol: Suele proceder de establos. Debería tener una antigüedad de 2 años al aire libre (bien compostado o fermentado) y carecer de semillas de malas hierbas (el estiércol de oveja lleva muchas semillas no digeridas). Es muy fácil que al jardinero aficionado le engañen suministrándole un estiércol inadecuado. El estiércol de calidad no huele mal y tiene textura suelta, no apelmazada.


Algunos ejemplos de estiércol con sus equivalentes aprox.:

Caballo: 6 : 2,5 : 6
Vaca: 5 : 2,5 : 5
Cerdo: 6 : 6 : 5
Oveja: 12 : 5 : 10
Gallina: 10 : 9 : 6

Compost: Procede de plantas industriales de tratamiento de diversas clases de desperdicios. A menudo ayudado de lombrices. Es una buena alternativa al estiércol aunque, a menudo, presenta desequilibrios de nutrientes que deben ser compensados con abonos químicos. En un futuro artículo sobre substratos voy a hablar del compost y el compostaje con más detalle. También se dan casos, según su procedencia, de composts conteniendo substancias tóxicas o cuerpos extraños (cristales, hierros...) y por ello muchos agricultores lo rechazan.

Abonos verdes: En general, no son de aplicación al jardinero aficionado.

Cubiertas vegetales (paja, etc.): No pueden considerarse propiamente como abonos, aunque a la larga, cuando se han incorporado al terreno, reducen las necesidades de abonado. Se utilizan en una gruesa capa encima del suelo con lo que el nivel de humedad de éste sube y se forman más raíces en su superficie que es donde el suelo tiene mayor calidad. También se utilizan cubiertas en invierno para evitar que el suelo se hiele.

Concentrados orgánicos: sangre seca, harina de huesos, cuernos y pezuñas molidos, etc. Aunque son muy eficaces, no son muy accesibles al jardinero aficionado y deben emplearse con conocimiento.

Los abonos orgánicos poseen un número de propiedades, beneficiosas para las plantas, que no es recomendable ignorar:

Mejoran la estructura del suelo (suelos menos duros)
Protegen contra la erosión
Mejoran la aireación del suelo (suelos más porosos)
Mejoran la circulación (capilaridad) y retención de agua
Contribuyen a la regulación térmica del suelo. Ello significa suelos menos fríos en invierno y menos calientes en verano.
Suministran lentamente productos de descomposición utilizables por la planta (ejemplo, nitrógeno)
Abastecen de sustancias orgánicas que favorecen el crecimiento (ejemplo, auxina - hormona de crecimiento).
Estimulan la actividad microbiana, beneficiosa para la planta por formarse micorrizas (una micorriza es la asociación simbiótica de un hongo y una raíz).
Retardan la fijación irreversible de nutrientes en el suelo (Los elementos ya fijados no pueden ser liberados por la planta).
Contribuyen a la formación de humus (materia orgánica descompuesta) que retiene los iones de los elementos útiles para la planta, liberándolos cuando los necesite.